Ven, acortemos las distancias
Porque el ruido es la oración que yo prefiero.
Tras de mí, hay relojes apagados,
No hay lugar al que desee seguir huyendo.
Y ahora vivo solo,
Y viviremos solo
Los instantes que nos dejan sin aliento

Vámonos y dejemos el empate
Hasta que nadie nos busque entre los restos.
Mátame, porque ya no tiene gracia
Prender fuego a lo sagrado y lo perfecto

Y ahora míranos
Huyendo del latido del reloj
Ya no tenemos miedo
Te juro que yo no,
No me siento culpable por estar tan vivo un año más.

Hace ya varias horas que me hundo
Nadie dijo que costara tanto esfuerzo
No lo ves, pero yo celebro el triunfo
Sobre un año desolado y harapiento

Y ahora miranos
Huimos del latido del reloj
Ya no tenemos miedo
Te juro que yo no,
No me siento culpable por estar tan vivo un año más.

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