Inadaptados
Salú, salú,
que vivan los inadaptados!,
los que no encajan
en la regla establecida.
Salú, salú,
los descosidos y los rotos.
Salú, salú,
las rotas y las descosidas.
Vivan los locos que no escapan de sí mismos,
los que a sí mismos se persiguen y se encuentran,
los que enderezan el manubrio del triciclo
cuando la rueda de adelante se descentra.
Tan anormales como cualquiera,
brujas y herejes,
su sagrado fuego fatuo
encendiendo nuestra hoguera.
Vivan la almas que se fugan de su jaula
y con sus alas cercenadas igual vuelan.
Los revoltosos, malhablados, insolentes
que los echaron a patadas de la escuela.
Las damiselas que abandonan sus castillos
para embarrarse y construir mundos sin dueños.
Los soñadores que han perdido su fortuna,
afortunados de encontrarse con sus sueños.
Tan indomables como cualquiera,
brujas y herejes,
su sagrado fuego fatuo
encendiendo nuestra hoguera.
Salú, salú,
que vivan los inadaptados,
que están al fondo
y al principio de la fila.
Los caballeros
con enaguas de princesas,
las principitas
en planetas de gorilas.
Salú, salú, que sigan los inadaptados
sin adaptarse a su eslabón en la cadena,
mientras el mundo sea un gran fotomontaje,
mientras la vida sea una puesta en escena.
Tan inmorales como cualquiera,
brujas y herejes,
su sagrado fuego fatuo
encendiendo nuestra hoguera.
Inadaptados (inadaptadas) como cualquiera,
brujas y herejes,
su sagrado fuego fatuo
encendiendo nuestra hoguera.
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