Era un domingo de ramos
Día de gloria y de fe
Vi mi altar implorando
Vi mi esperanza nacer
Ella su amor repetía
En sus palabras creí
Pero el soñar de mi vida
Sólo me trajo el sufrir
Fue mentira la promesa
De la joven que adoré
Y a la virgen cuento penas
Penas hondas del querer
Mañanitas sevillanas
Del ensueño celestial
Que el recuerdo trae a mi alma
Y que no podré olvidar
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